Entrevista a David Llada, director ejecutivo de la marca BSG electrics

¿Cómo surgió la idea de esta empresa?

La idea partió del catalán Xavier Sanjuán, uno de los socios fundadores de BSG, y el que tuvo el acierto de “olfatear” y reconocer su potencial. Me presentó el proyecto, estudié sus posibilidades, y me pareció una gran oportunidad, así que decidí sumarme y mi primera tarea fue buscar inversión. Tuve la suerte de encontrar un “businessangel” aquí mismo, en Donostia, y estas tres personas echamos a andar BSG electrics.

Yo nunca antes había visto una moto eléctrica, pero Xavier, que se dedicaba a negocios de importación, había tenido ocasión de visitar varias fábricas en Asia un par de años atrás, y estuvo siguiendo cuidadosamente la evolución de estos productos. Así que, aunque BSG no se constituyó como empresa hasta octubre del 2011, se estuvo gestando durante casi dos años antes de echar a andar.

Da la sensación de que hemos salido al mercado en el momento preciso: ni demasiado pronto ni demasiado tarde. La movilidad sostenible será uno de los sectores más interesantes de la próxima década: la Unión Europea tiene el objetivo de que para 2030 solo la mitad de los vehículos utilicen combustibles fósiles, y en todo esto, la mala situación económica no solo no es un obstáculo, sino que está funcionando como incentivo.

¿Y dónde podemos encontrar las tiendas?

A través de nuestra red de distribuidores tenemos presencia en prácticamente toda España, con excepción de Canarias y Asturias. Suman ya en total unos 42 puntos de venta y el ritmo de nuevas aperturas va en aumento, lo que para un negocio recién nacido y un producto tan nuevo, en menos de un año, supone un crecimiento vertiginoso.

¿Por qué Donostia para plantar vuestro buque insignia?

En primer lugar porque es nuestra ciudad, y donde ha tomado cuerpo el proyecto, aunque por cuestiones de logística el almacenaje y la parte técnica se realizan en Manresa, donde reside Xavier. Pero también hay otros motivos: Donostia es una de las ciudades con más densidad de motos de Europa; hay unas 24.000 para 200.000 habitantes, un porcentaje elevadísimo.

¿Cuál es la filosofía de BSG Electrics?

Ofrecemos algo que es eminentemente práctico, que es económico y a la vez ecológico. La gente tiene que darse cuenta de que no resulta práctico ni rentable tener “un coche para todo”, ya que este consume en promedio el 20% del presupuesto familiar. Para el día a día una moto nos ofrece muchas más ventajas. Las eléctricas consumen 50 céntimos a los 100 km, lo que puede suponer a final de año un ahorro de 1000 o 1500 euros con respecto a una de combustión. Y el hecho de que no emitan CO2 ni ningún tipo de ruido hace la vida más agradable, tanto a quienes las conducen como a quienes están alrededor.

¿Vais a transmitir esos valores de alguna otra manera?

Son valores que ya hemos interiorizado y tratamos de aplicar. Por ejemplo, en la tienda de Donostia, que es la que primera que gestionaremos directamente, hemos instalado un sistema de iluminación por LED, y otras pequeñas medidas de eficiencia energética que van en consonancia con la filosofía de la marca. Todo esto cuesta de entrada un poquito más pero haciendo números te das cuenta de que en aproximadamente un año lo has amortizado y a partir de ahí ya estás ahorrando. Eso encaja completamente con el producto que nosotros vendemos.

¿Cuál es el perfil del cliente de BSG?

Pensábamos que nuestros primeros clientes serían instituciones, por recortar gastos y de paso ejemplificar respecto a la ecología. Pero nos encontramos con que, mientras que la administración sigue anquilosada de cara a las iniciativas de ecología y el ahorro, es el cliente particular el primero que está apreciando lo que ofrecemos.

¿Qué va a encontrar el cliente cuando entre en una de vuestras tiendas?

Probablemente, una sorpresa agradable. La inmensa mayoría de la gente tiene una reacción muy positiva cuando prueba una de estas motos. Nuestro mayor obstáculo es el desconocimiento, y por eso dedicamos muchos esfuerzos a divulgar, a estar presentes en ferias y exposiciones y permitir que la gente experimente por sí misma.

¿Cómo estáis al tanto de todas las novedades y desarrollos tecnológicos?

Estamos en punta de lanza de lo que hay en el mercado. Nos movemos mucho, no dudamos en tomar un avión e ir a ver in situ algo que podamos incorporar a nuestro proyecto, a conocer experiencias en movilidad sostenible… En el último año y medio hemos viajado a Malasia, Alemania, Taiwan, Melbourne, Milan, Francia, Brasil, hemos recorrido media China… Hemos invertido mucho en movernos y en acumular ese conocimiento, en tener localizadas todas las fábricas y sus métodos de producción, tantear a todos los proveedores, y cómo trabajan todas las marcas del sector.

¿Coche eléctrico o moto eléctrica?

Siempre decimos que el coche eléctrico es el futuro, pero la moto eléctrica ya es el presente. Ya tiene unas prestaciones y un nivel de desarrollo muy alto. El coche todavía tiene un precio muy elevado y unas limitaciones demasiado grandes, en comparación a la gasolina. Las motos eléctricas tienen un precio competitivo, y sus prestaciones son más que suficientes para el uso urbano, que es el principal terreno en el que se emplean. En 2011 en España, por cada coche eléctrico se vendieron tres motos eléctricas; en 2012, fueron aproximadamente seis motos por cada coche.

¿Y los puntos de recarga?

Empiezan a aflorar. La electricidad está por todas partes, así que no es necesario construir una nueva infraestructura: solo adaptar la que ya existe. Las instituciones no tienen fondos para hacer todo lo que quisieran, pero las grandes empresas del sector eléctrico, como parte interesada, están corriendo con la mayor parte de la inversión.

El coche sí que requiere un punto de recarga especial, bastante costoso. Pero las motos están diseñadas para enchufarse en tomas eléctricas “normales”, como cualquiera de las que tenemos en nuestra casa. Sería importante extender estos puntos en lugares estratégicos, como parques empresariales, campus universitarios, etc.

¿Planes de futuro?

Están surgiendo un montón de posibilidades, y para afrontar estos nuevos retos abriremos una segunda ronda de captación de capital. Estamos empezando a diseñar un primer modelo propio, “desde cero”, planteado desde el principio como vehículo eléctrico, en vez de readaptar diseños de motos ya existentes en gasolina que es lo que fundamentalmente se venía haciendo hasta ahora.

Hay interés por parte de un grupo inversor extranjero por formar parte de BSG y financiar, tanto la creación de una planta de producción en Latinoamérica, como la expansión comercial en estos nuevos mercados: Brasil, o Colombia, donde hay una corriente ecológica muy importante. Pero antes nos gustaría agotar las posibilidades en nuestro propio país, y fabricar aquí. Intentaremos buscar apoyo institucional y sinergias con otras empresas del sector eléctrico y de la automoción.

De cara al futuro, solo nos preocupa tener un marco estable sobre el que trabajar. Hay muchos planes e incentivos al vehículo eléctrico, su compra está subvencionada con un 25%, o incluso hasta un 50% si se trata de varias unidades.

¿Un balance?

El camino es largo y resultará difícil, porque un cambio de paradigma como el que supone abandonar los combustibles fósiles no se produce de la noche a la mañana. Es muy meritorio que en un contexto económico como el actual, y con un producto tan novedoso, hayamos recibido esta acogida. 42 puntos de venta y unos 350.000 euros facturados en nuestros primeros diez meses en el mercado es un balance muy positivo. La demanda y el desarrollo de este sector están tirando de nosotros a un ritmo que supera lo que esperábamos. El momento en el que estamos resulta muy emocionante, pero también muy exigente.

 

Fuente: http://www.noticiasdegipuzkoa.com


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